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19 Julio 2022

Heme aquí, pasando el día, un día más sin una conexión verdadera. Veo películas, salgo a tomar café, voy al supermercado y compro y como. Y lo mismo un día tras otro. Nada. Nada de platicas profundas. Nada de profundas conversaciones que suban mi alma.


¿Qué es lo que pasa? ¿Qué estoy esperando? Por qué continuo en esta situación día tras día.


Ok, veamos con calma la situación. He querido cambiarla. He hablado, me he comunicado, lo he intentado una tras otra y otra vez. Pero nada pasa. O pasa. Por alguna razón, parece que hablo en blanco y me entiende en negro. ? ¿Cómo puede eso pasar? Cosas de la vida nada más diría yo.


La vida es así. Me tenía que topar con un espíritu que está muerto. Que no comprende. Por qué me he preguntado si acaso es mi espíritu el que ha estado fallando, pero como puedo yo comunicarme con otras personas y está sea la primera vez que no veo por dónde salir de esto.


Solo tú Padre mío, solo tú. Puedes entender lo que realmente pasa, conoces los corazones y sabes que lo intento, lo he intentado, lo seguiré intentando, pero también debo tener sabiduría para saber en donde no seguir echando mis semillas que no germinaran. No florecerá nada por qué no hay vida allí. Por alguna razón, has decido que así sería. Espero poder haber cumplido con la tarea que me has encomendado aquí. O al revés. Espero poder haber sido útil a tus propósitos que yo haya aprendido algo muy valioso y así es.


Ahora tengo el entendimiento, la sabiduría. Y si mi libre albedrío no me engaña o si, que sea como tú quieres y no como yo desee en la carne, ahora sé que debo continuar por otro camino. Aquí ya se terminó la misión. No puedo continuar en un lugar donde el pecado está presente. Dónde una tras otra sigo tropezando con la misma piedra. No es falta de amor, bien lo sabes Padre. No es falta de perdón. No es falta de no querer poder seguir.


Es cuestión de seguir por el camino que nos has puesto a encontrar el propósito. Es entender que aquí en esta tierra nada es de nosotros y nosotros no somos de nadie. Se ahora que estaba en pecado y que tengo que alejarme de él. Por el bien mío, el de él o el de ambos. No lo sé. Pero mi brújula apunta a otras direcciones. Me dice que es hora de avanzar. Parar. Analizar. Y replantear lo que debe uno hacer.


Busquemos pues la verdad. El propósito. Él camino. La vida eterna. Que tú voluntad sea cumplida aquí en la tierra como en el cielo. Todo está bajo tu control Padre. No el mío. Yo fluyó con tu palabra y hago tu voluntad. Que así sea Padre. En el nombre de tu hijo Jesucristo, amén.


Joana Avalos

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Gente caminando y dirigiéndose de un lado a otro
Gente caminando y dirigiéndose de un lado a otro

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